Voynich

El manuscrito Voynich: un libro por desencriptar

Norte de Italia, principios del S. XV

 

Un manuscrito medieval del que se desconoce su autoría, la fecha y lugar de procedencia exactos e incluso su contenido -está escrito en un código que ni los más expertos desencriptadores han sido capaces de descifrar...-

 

El manuscrito debe su nombre a Wilfrid M. Voynich, el anticuario que lo encontró en 1912 en una biblioteca jesuita del colegio de Mondragón, cerca de Roma. Bajo la apariencia de un tratado medieval sobre distintas disciplinas, esconde varias singulares peculiaridades:

∞ el código indescifrable en el que está escrito,

∞ que sus ilustraciones muestran plantas, animales y situaciones desconocidos

∞ instrumentos que hacen pensar en rudimentarios microscopios junto a ilustraciones de lo que podrían ser células y bacterias -algo desconcertante en el caso de que el libro correspondiese al período en el que se tiende a fechar-.

 

Expertos desencriptadores que demostraron su pericia durante la IIGM, intentaron sin éxito desvelar su código

 

El hecho de que quien escribiese sobre ciencia en la Edad Media corría el riesgo de ser acusado de herejía, parece una justificación lo suficientemente convincente para emplear un código en su escritura. También le da la credibilidad necesaria el que cumpla con la ley de Zipf, que explica que en todas las lenguas conocidas la longitud de las palabras es inversamente proporcional a su frecuencia de aparición. -Lenguajes artificiales, como los lisérgicos de Tolkien o el Klingon de Star Trek, no cumplen esta regla.-

 

 

Escrito y dibujado con pluma de ave y pigmentos naturales, en él se diferencian distintas partes:

 

∞ Un herbario con ilustraciones de plantas no identificadas

∞ Mapas astronómicos y astrológicos, similares a las cartas astrales

∞ Dibujos de mujeres desnudas en miniatura bañándose rodeadas de tubos, que se han relacionado con la alquimia.

∞ Dibujos farmacológicos con hierbas medicinales.

∞ Páginas de texto, presumiblemente son recetas.

 

Se cree que estas representaciones podrían hacer referencia a la fuente de la eterna juventud

 

 

Entre las innumerables teorías acerca de la autoría del manuscrito, una de las más respaldadas defiende que fue obra del monje franciscano y alquimista Roger Bacon, inventor de la lupa, que habría creado un código para camuflar sus investigaciones sobre la piedra filosofal y el elixir de la vida.

 

Los más escépticos creen que no fue más que un fraude del propio Voynich pero las últimas pruebas del carbono 14 datan el manuscrito a principios del siglo XV.

 

El texto se añadió a las ilustraciones: en numerosas ocasiones aparece tocando el borde de las imágenes.

 

 

Aunque su procedencia se sitúa en el norte de Italia gracias al tipo de almenas que aparece en una de sus ilustraciones, actualmente el manuscrito Voynich se encuentra en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.

 

Se puede consultar y descargar el manuscrito en internet.

 

Ahora, la editorial española Siloé, tras veinte años dedicada a conseguir los derechos de reproducción, clonará 898 copias en una fiel edición cuya oferta de lanzamiento es de 7.000 euros.

En el siguiente vídeo, uno de los responsables de la editorial, Juan José García Gil, cuenta cómo lograron su meta:

 

 

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