Red Star Line

Red Star Line Museum. Viajes en busca de un sueño

Amberes. 1913-Actualidad

 

Os propongo un viaje a un museo que habla del viaje. No de los viajes. El Red Star Line Museum habla de ese viaje que el hombre lleva emprendiendo desde que es hombre persiguiendo un sueño, a menudo el de mejorar su calidad de vida.

 

El punto de partida es la nave perteneciente a la compañía de trasatlánticos cuya ruta Amberes-Nueva York se llenaba de europeos en busca de la promesa americana en la ida y de productos provenientes de Estados Unidos a la vuelta.

 

Como si del proyecto Echoes de la fotógrafa noruega Hebe Robinson se tratase, en nuestro recorrido podemos recrear en cada una de las salas los trámites que los etadounidenses exigían a los inmigrantes antes de entrar al país -intentando prevenir la entrada de personas con enfermedades-. La desinfección de sus equipajes, las duchas eternas, los temidos exámenes médicos -a menudo tras haber atravesado media Europa central en un vagón de tercera sin apenas comer ni dormir-...

 

 

 

Uno de los indiscutibles aciertos de este museo es su escenografía:

- El respeto por el espacio original combinado con las innumerables imágenes -en fotografía y proyecciones- de la época. Las salas, aún reconocibles, hacen sentir más cercanas las experiencias de quienes pasaron por allí.

 

- Las concesiones a una escenografía teatral.

 

- La sorpresa que aguarda al atravesar el dintel de cada nueva sala: ¿nos espera un viaje en tren, el interior del barco, una sala interactiva, la poética video-creación Dance del artista Hans op de Beeck...?

 

 

 

Otro acierto es que lejos de quedarse en una recolección de objetos que harían las delicias de cualquier amante de los restos de un pasado tan lejano o cercano como se quiera plantear: la evolución de la estética de los carteles originales a través de las décadas; los menús para la primera, segunda y tercera clase; las diferentes vajillas atendiendo a las mismas divisiones sociales, la detallada maqueta original del barco (equipado con gimnasio, sala de baile, escalinata y cúpula con impresionantes vidrieras, piscina interior e innumerables lujos)...

 

 

 

Lejos de la fría contemplación de objetos, el Red Star Line Museum ha sabido dotar al espacio de una cercanía difícil de encontrar en este tipo de lugares: la narración de historias personales por sus protagonistas -ya fueran pasajeros o miembros de tripulación-, la posibilidad de leer sus cartas contando las primeras impresiones de su destino a la familia y la ambientación, nos lo ponen fácil.

 

 

 

¿Encontráis la imagen de Albert Einstein? Él fue uno de los pasajeros que emigró a los EE.UU a bordo del Red Star Line

 

 

Una razón más para visitar este museo es su saber hacer para contextualizar la emigración y cómo han sabido conectar su contenido con la actualidad.

 

El Red Star Line Museum se convierte así en un espacio lleno de historias para la reflexión.

 

 

 

 

Imágenes: Ken Bergers

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