Inbox12

Inbox (12) y un objetivo: devolvernos la ilusión al abrir el buzón

España. Actualidad

 

La edad de oro de las postales como medio de comunicación pasó hace cosa de un siglo pero su formato no ha cesado de inspirar proyectos artísticos. Sus ingredientes dan mucho juego: una imagen elegida por el emisor para completar el breve texto del reverso resumiendo una sensación, unas vivencias, un recuerdo; un sello, una dirección, la distancia, un viaje, un receptor...

 

Desde Inbox(12) nos resistimos a la idea de no volver a recibir más que facturas, cartas que te prometen haber sido el afortunado ganador de un concurso en el que para empezar siempre tienes algo que pagar y panfletos publicitarios con diseños que ya nos gustaría poder calificar como “de dudoso gusto” porque sus colores estridentes, sus composiciones recargadas y la mezcla de todo tipo de tipografías, no dejan lugar a dudas sobre su gusto... En fin, ese es otro tema.

 

El verdadero tema es que nos dimos cuenta de que nos daba una pereza infinita abrir el buzón y a este descubrimiento le siguió un deje de nostalgia al que decidimos poner solución lo antes posible. Antes de tener muy claro adónde queríamos llegar, empezamos a combinar pasiones.

 

La de viajar, descubrir rincones con encanto y, en la medida de lo posible, mezclarnos más con la gente del lugar que con los turistas; la solemos tener bastante presente. Y la ilustración forma parte de nuestra vida porque intentamos descubrir y seguir a artistas cuya obra nos gusta casi cada día.

 

Postales de Martin Haake, Edwina White, Roberson, Ana Albero, Kate Sutton, Cristina Sitja Rubio

 

Se nos ocurrió hacer una selección de ciudades diferentes entre sí y que suelen estar en la lista de pendientes o “repetibles” de visitar por casi todos y después proponerles a nuestros ilustradores favoritos de cada una de esas ciudades que nos recomendasen el rincón que más les gusta de la ciudad en la que viven. Era una forma de buscarle un lado práctico a una colección de ilustraciones: así podíamos contar con las sugerencias que te haría un amigo con buen gusto que vive en la ciudad y huir de las típicas recomendaciones de las guías.

 

Además, era una forma de acercarnos a cada artista a través de sus preferencias: por un lado íbamos a leer cuál es el parque en el que les gusta pasear, el sillón desde el que dibujan en una cafetería o el karaoke en el que se desestresan y, por otro, son ellos quienes nos escriben desde el reverso de la postal con su puño y letra. Algunos describen el lugar que han elegido, otros cuentan por qué ese sitio es especial para ellos, otros inventan una historia allí...

 

Las ciudades elegidas para empezar fueron Berlín, Madrid, Londres, Nueva York y Tokio y, ya que nos poníamos a recuperar las postales, decidimos darlo todo y editarlas en formato acordeón, como las que vendían en los kioscos de las zonas turísticas.

 

Para las portadas contamos con ilustradores como Yoko Furusho, Jessica Hische, Silke Werzinger o Katey Jean

Dejamos para el final ponerle un nombre y después de una intensa lluvia de ideas, alguien se acordó de la bandeja de entrada que nos indica cuántos emails nuevos hemos recibido y nos imaginamos la alegría al recibir un anuncio de que teníamos 12 postales nuevas esperándonos en el buzón real. Por fin habíamos encontrado un nombre que nos convencía: Inbox (12).

 

Al final conseguimos nuestro objetivo de partida de volver a enviar postales preciosas a otros buzones de rincones del mundo de lo más variados y hacer que la gente disfrutase la experiencia de abrir el buzón y encontrar un paquete personalizado con un pequeño collage y lleno de historias e imágenes de otro lugar esperando ser leídas y contempladas.

 

En el número de Madrid hay postales de Amaia Arrazola, Ana Bustelo, Daniel Estheras, Daniel Montero, Elena Hormiga, Eva Solano, José Manuel Hortelano-Pi, Mar Blanco, Nader Sharaf, Raquel Aparicio y Roberson

 

Pero, además, esta aventura nos ha permitido poder editar a ilustradores a los que admirábamos hacía mucho tiempo, aprender mucho a medida que íbamos avanzando pasos en el proyecto (el mundo de la distribución es toda una odisea de la que teníamos una idea bastante simplificada cuando empezamos) y hasta hemos descubierto que, contrariamente a nuestra idea inicial, la gente prefiere rodearse de las postales de ciudades con las que tienen o han tenido algún vínculo que le trae buenos recuerdos que de ciudades que tienen pendientes de visitar...

 

Solo nos queda desear larga vida a las postales y a quienes dedican un pellizco de tiempo durante sus viajes a escogerlas, escribirlas y enviarlas, pensando en los que nos hemos quedado en casa.

 

 

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