Rube Goldberg

Las mil y una máquinas imposibles de Rube Goldberg

Estados Unidos, 1883 – 1970

 

 

¿Quién hay detrás de un nombre, Rube Goldberg, que en Estados Unidos aparece como entrada en el diccionario para referirse a "complicarse mucho la existencia para realizar una tarea sencilla"?

Pues detrás está un ingeniero de minas que probablemente nunca imaginó que alcanzaría la fama al abandonar su profesión y dedicarse a trabajar como caricaturista en prensa.

 

El secreto de su éxito reside en la serie de tiras cómicas Inventions of Professor Lucifer Gorgonzola Butts o cómo elaborar una sátira sobre la excesiva burocracia gubernamental a partir de unas viñetas aparentemente inofensivas. En ellas, el protagonista creaba artilugios que funcionaban mediante la reacción encadenada de acciones. Gran parte de su encanto residía en los diferentes objetos cotidianos de los que se servía para que interactuaran en una compleja secuencia con el fin de ejecutar una sencilla tarea. Las más tempranas datan de 1914.

 

 

Forma simple de abrir un huevo sin que se te caiga en el regazo

 

 

Como si diera vida a ese famoso discurso de Steve Jobs en el que el que fuera co-fundador de Apple decía que asistió a clases sueltas de disciplinas muy distintas sin saber para qué le iban a servir y con el tiempo cobraron sentido, Goldberg contaba en una entrevista a Radio Smithsonian en 1970 dónde residió el germen de su inspiración: “Cuando asistí a un curso de mecánica analítica durante la carrera, el profesor tenía una aparatosa máquina con la que cada alumno tenía que ser capaz de hallar el peso de la Tierra. Había toda una habitación llena de motores, quemadores, vasos... Yo la usé y no había nada más ridículo para mí que calcular el peso de la Tierra porque a mí no me importaba cuánto pesaba...” 1

 

Hay quienes explican la gran popularidad que alcanzaron sus fácilmente reconocibles viñetas por lo sencillo que era para la población entender la consecución de los pasos mecánicos que ilustraban. Procesos parecidos a cómo habían sido las rutinas de las fábricas en las que trabajaban y que, con la llegada de la electricidad, empezaban a tornarse incomprensibles.

 

 

Dispositivo para evitar olvidarse de enviar la correspondencia de su esposa

 

 

Más allá de las viñetas por las que aún es tan conocido, su editorial “Peace Today”, con la que supo expresar en una sola imagen el sentimiento de pánico que la nación sentía ante la bomba atómica, le valió en 1948 el premio Pulitzer pero la crítica política contenida en sus historietas también le granjeó enemigos. Tantos que, durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a cambiar los apellidos de sus hijos con la intención de protegerlos.

 

 

 

 

A los ochenta años, después de haber publicado una incontable cantidad de dibujos, artículos y libros, el inquieto Goldberg, aparcó el lápiz y el papel y decidió dedicarse a la escultura. En una entrevista concedida años más tarde, reconocía: Aún soy bastante ambicioso, lo cual suena algo absurdo para un tipo de 87 años..." 1

 

Self-Operating Napkin, fue una de las veinte tiras inmortalizadas en la serie de sellos conmemorativos Comic Strip Classics en 1995.

 

 

 

 

 

Goldberg no llegó a materializar ninguna de las máquinas que diseñó sobre el papel, pero en la actualidad existen multitud de concursos de dispositivos basados en sus viñetas -el más conocido es el Concurso Nacional de Máquinas Goldberg que organiza la Universidad de Purdue - e incontables audiovisuales en el mundo del cine y la publicidad, dan fe de que las máquinas imposibles de Goldberg se han convertido en una incontestatable fuente de inspiración alrededor del mundo...

Tim Burton es un gran amante de las máquinas imposibles, como hemos podido comprobar en muchas de sus películas.

Aquí una secuencia de "Pee-wee's Big Adventure" (1985)

 

 

 

1Fragmentos de entrevista que Emily Nathan hizo a Goldberg para Radio Smithsonian en 1970

 

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