Reggio Emilia

Reggio Emilia. Maestros que aprenden en la escuela

1963 - Actualidad

 

"El niño está hecho de cien.

El niño tiene cien lenguas

cien manos

cien pensamientos

cien maneras de pensar

de jugar y de hablar

cien siempre

cien maneras de escuchar,

de sorprenderse, de amar

cien alegrías para cantar y entender

cien mundos que descubrir

cien mundos que inventar

cien mundos que soñar.

El niño tiene cien lenguas

(y además de cien, cien, cien)

pero le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura

le separan la cabeza del cuerpo.

Le dicen

de pensar sin manos

de actuar sin cabeza

de escuchar y no hablar

de entender sin alegría

de amar y sorprenderse

solo en Pascua y en Navidad.

Le dicen que descubra el mundo que ya existe

y de cien le roban noventa y nueve.

Le dicen que el juego y el trabajo

la realidad y la fantasía

la ciencia y la imaginación

el cielo y la tierra

la razón y el sueño

son cosas que no van juntas

Y le dicen que el cien no existe

El niño dice:

“en cambio el cien existe”.

Ilustraciones de Julie Van Wezemael

Los cien lenguajes del niño, Loris Malaguzzi

 

Malaguzzi (1920-1994), fue un maestro y pedagogo que dedicó su vida a la construcción de una experiencia educativa basada en el respeto a las potencialidades del niño y el reconocimiento de lo que ellos pueden aportar a los adultos.

La experiencia educativa de Reggio Emilia (Reggio Emilia es una ciudad de 140.000 habitantes al norte de Italia) comienza cuando en 1945 grupos de mujeres construyen las primeras Escuelas Infantiles para niños de tres a seis años con el fin de contribuir a que la mujer se incorpore al mundo laboral.

 

En 1963, coincidiendo con el boom de natalidad, la inmigración del sur al norte y los nuevos movimientos femeninos y sociales; el Ayuntamiento de Reggio Emilia crea las primeras escuelas que hoy constituyen una red de 33 centros para niños de 0 a 6 años, muchos de los cuales están gestionados por cooperativas que gozan de convenios especiales con la administración local, teniendo en cuenta sus orígenes comunitarios.

 

La propuesta educativa se dio a conocer internacionalmente como Reggio Approach gracias a la exposición itinerante de dibujo infantil I cento linguaggi dei bambini. Con ella, Malaguzzi buscaba el reconocimiento del niño como ciudadano.

 

"La identidad del niño se crea en función de las expectativas y el reconocimiento del adulto."

 

Fundamentos del Reggio Approach

Abolir la separación de escuela, familia y sociedad y promover una intensa participación de las familias y los ciudadanos en la gestión de los centros educativos.

El ambiente como interlocutor. La calidad espacio-ambiental como “lenguaje silencioso” capaz de sugerir ideas, socialización, propuestas y bienestar.

∞ “Pedagogía de la escucha”. Cooperación y retroalimentación entre niños y adultos en un sistema bidireccional. Los maestros van a las escuelas a aprender con los niños.

∞ La institucionalización de la pareja de formadores y el atelierista como figura esencial encargada de promover la creatividad, la experimentación y la capacidad de explorar, expresar y crear pensamientos polisensoriales (táctiles, visuales, sonoros...) y así ahondar en las potencialidades del ser humano.

∞ La teoría de los Cien lenguajes de los niños valora la pluralidad de códigos lingüísticos y fomentar lenguajes expresivos que la cultura ha olvidado en el desarrollo de la inteligencia infantil. Vencer las contraposiciones entre cuerpo y mente, acción y pensamiento, imaginación y ciencia, ...

∞ El valor de la diversidad.

∞ No hay un método Reggiano: cada escuela tiene su propio contexto, historia, cultura y, por tanto, su propia pedagogía. Los procesos dependen del rumbo y necesidades que niños y adultos dan a los proyectos. Los conceptos y prácticas se desarrollan a partir de la investigación permanente.

 

Vea Vecchi fue atelierista en la emblemática Escuela Diana (1970) -Vídeo en italiano-

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