Teresa Wilms Montt

Soy Teresa Wilms Montt y no soy apta para señoritas

Finales S. XIX - Principios S. XX

 

"Soy Teresa Wilms Montt… y aunque nací cien años antes que tú, mi vida no fue tan distinta a la tuya. Yo también tuve el privilegio de ser mujer. Es difícil ser mujer en este mundo. Tú lo sabes mejor que nadie. Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida. Destilé mujer. Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.

Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.

Cuando me dejaron sola, di compañía.

Cuando quisieron matarme, di vida.

Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.

Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.

Cuando trataron de callarme, grité.

Cuando me golpearon, contesté.

Fui crucificada, muerta y sepultada por mi familia y la sociedad.

Nací cien años antes que tú y sin embargo te veo igual a mí.

Soy Teresa Wilms Montt, y no soy apta para señoritas".

 

La bella y apasionada Teresa Wilms Montt encarnó estos versos en su vida. Nació en 1893 en el

seno de la élite chilena, fue la segunda de siete hermanas y severas institutrices extranjeras se encargaron de enseñarle idiomas y todo lo que se esperaba de una dama de su clase. Teresa no tardó en rebelarse.

 

"Soy yo desconcertantemente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande entre lo pequeño, pequeña ante el infinito…" Diario

 

Tenía 17 años cuando, pese a la oposición de las familias de ambos, se casó con Gustavo Balmaceda Valdés, un funcionario del Servicio de Impuestos del Estado ocho años mayor que también soñaba con ser escritor.

 

Ni mudarse de Santiago a Iquique ni tener a su primera hija, logró aplacar los deseos de Teresa de participar de una vida intelectual, nocturna y bohemia hasta entonces reservada a los hombres. Iquique supuso su acercamiento a los ideales feministas, anarquistas y a la masonería y su cada día más evidente alejamiento del resto de mujeres de su entorno. Sobre todo, Iquique supuso sus inicios como escritora bajo el pseudónimo de “Tebal”.

 

Volvió a Santiago con sus dos hijas cuatro años después. Continuó con su ritmo de vida nada doméstico, con los abusos de alcohol y opio, con su sentimiento de soledad entre tanto admirador... Su marido, sospechando su adulterio, permitió que la familia Wilms la internase en el Convento de la Preciosa Sangre. Teresa se refugió en la escritura de su Diario Íntimo.

“¡Oh sangre mía que fuiste azul y hoy roja luces! Roja de infierno, de pecado, de revolución”.

 

"Dejo a mis hijas Elisa y Sylvia todas mis buenas intenciones, es lo único que poseo y mi único tesoro."

 

Tras un intento de suicidio, en 1916 escapó a Buenos Aires de la mano de Huidobro. Solo en esta ciudad y Madrid publicó poesía y cuentos en vida. Inquietudes sentimentales, alcanzó una gran acogida entre la sociedad intelectual argentina. Tras esta obra, trató el erotismo y la espiritualidad en Los tres cantos.

 

En 1918 se trasladó a Madrid. Era habitual encontrarla de día y de noche envuelta en una capa negra, en el Ateneo y en cafés en los que se reunía con Valle-Inclán, Gómez de la Serna, Azorín, Pío Baroja... De repente, se levantaba y recitaba a Tagore o cantaba un tango...

"Dicen aquellos que no pueden penetrarme en mis risas y en mis llantos, que río por nerviosidad, que lloro por literatura". 1918.

Fue en Madrid donde comenzó a firmar Teresa de la † y allí donde publicó En la Quietud del Mármol y Anuarí, con la muerte y el amor como temas centrales.

Pintores como Julio Romero de Torres cayeron rendidos a su melancólica mirada y Alfonso XIII le concedió una cruz al mérito.

"Apareciste y hubo en mi alma un estallido de vida. Se abrieron todas mis flores interiores". Anuarí, 1918

 

Regresó a Madrid tras publicar en Buenos Aires Cuentos para hombres que todavía son niños en 1919. Desde Madrid viajó por Europa y en París se reencontró con sus hijas. Al separarse de ellas, cayó enferma, tomó una sobredosis de Veronal y falleció con 28 años el 24 de diciembre de 1921.

 

Su historia y su literatura fueron silenciadas hasta que a mediados de los años noventa Ruth González-Vergara publicó su biografía Un canto de libertad y más tarde sus obras completas. En 2009 Tatiana Gaviola rodó el biopic Teresa, basado en su vida.

 

Sus palabras siguen siendo el mejor reflejo de la intensidad con la que vivió y sintió: "Mi pluma tiembla en la mano de rubor, mi corazón llora con el llanto de un criminal cobarde ante el patíbulo. No sé de mi existencia más que por un profundo sentimiento de hastío. ¡Sí, me voy. Ya no espero nada! Seré un autómata, seré una miserable ruina ambulante, seré una maldición viva.

 

 

Créditos: foto en la columna de la izquierda de Teresa Wilms Montt coloreada por Claudia Castro Pizarro

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