Meissen Porcelana

Meissen. Cuando Europa descubrió los secretos de la porcelana

Alemania, S.XVIII

 

Durante mucho tiempo China protegió el secreto de la porcelana manteniendo la localización de sus centros de producción alejados de los europeos que la importaban como producto de lujo en sus puertos.

 

Un matemático alemán, Ehrenfried Walther von Tschirnhaus, dedicó 8 años a la búsqueda de la fórmula. En 1708, von Tschirnhaus murió inesperadamente y su asistente, el alquimista Böttger, anunció haber hecho realidad el sueño alquimista de convertir materiales sin valor en oro.

 

Augusto II de Sajonia escuchó el rumor y encarceló a Böttger para obligarlo a que hiciera oro para él. Cuando éste reveló la fórmula de la porcelana, fue liberado y nombrado director de la primera manufactura europea de porcelana en Meißen.

 

La producción comenzó en 1710 en el castillo de Albrechtsburg y empleó a numerosos químicos, artistas y artesanos.

 

 

 

 

 

Como ya intentaran hacer los chinos, también la fabricación del "oro blanco" se rodeó de un gran misterio en Meissen. Se procuraba que cada empleado conociera solo la parte del proceso en la que estaba involucrado. Sin embargo, para 1.718, varios de estos empleados empezaron a trasladarse a Viena, Venecia y Nápoles, donde fundaron sus propias fábricas de porcelana.

 

En 1720, Friedrich August Köttig creó el logotipo de Meissen para diferenciar las piezas originales: dos espadas cruzadas que simbolizaban la protección frente a las falsificaciones. Las diferentes variaciones en el estilo de las espadas permiten hoy en día datar las porcelanas de Meissen.

Para entonces, la popularidad de Meissen ya superaba a la de la porcelana china.

 

Johann Gregorius Höroldt inició la etapa clásica de esta manufactura al introducir la decoración de esmaltado policromático en 1723. En sus inicios, la decoración imitaba los motivos orientales (chinoiseries) pero los artesanos no tardaron en encontrar inspiración en paisajes, escenas portuarias, animales, flores, y escenas galantes más cercanas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los artesanos se esforzaban por satisfacer el gusto de los monarcas conscientes de que serían bien recompensados. Las señas de identidad más conocidas de Meissen son sus decorativas figuras en trajes de época ricamente decoradas, la fluidez de sus movimientos y su perfección técnica.

 

En 1760, unos 30 fabricantes de porcelana estaban asentados en Europa pero el éxito de Meissen era tal, que para 1.766, el castillo se había quedado pequeño y la fabricación se trasladó a su sede actual.

 

Fue la guerra de los Siete Años la que provocó que, a finales de 1750, Meissen perdiese su hegemonía a manos de Sévres, en la Francia de Luis XV.

 

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