Luz Casal

Luz Casal. "Para mí, girarte al pasado es perderte el presente"

España. Actualidad

 

A Luz la había visto hace años con la melena larga y contagiando el rock que le corre por las venas a todos los que nos encontrábamos a los pies del escenario. Hoy tengo una cita con ella en el bar de un hotel. Mi primera impresión es que su apariencia es más frágil cuando pisamos el mismo suelo. De rockera a gran dama de la canción. Sigue vistiendo de negro y pintándose de rojo los labios pero ahora su melena es corta. Se le notan las tablas. La fuerza que derrocha cada vez que se sube al escenario se transforma en encanto y siento que estoy ante una persona que ha aprendido en el camino. Se deja ver en sus respuestas a esta entrevista.

 

Has tardado seis años en grabar este disco y afirmas que define lo que ha sido tu vida durante este tiempo. Escuchando las letras, me da la impresión de que la amistad y las imágenes de paisajes del pasado han sido importantes en esta etapa, ¿es así?

- En realidad es así siempre, por qué eliges estas canciones ahora y no hace ocho años. Es como la fotografía, como el diario íntimo de ese período de mi vida y así ha sido siempre. Ahora, por ejemplo, no se me ocurriría grabar una canción del primer disco como “Ciudad sin Ley” o no sería capaz de decir como en ese disco “no aguanto más” aunque la cante y haya en algún momento necesidad de decir eso.

 

Percibo un toque de nostalgia en las letras, ¿eres una persona nostálgica?

- No lo soy. Puede haber una cierta melancolía porque cuando las letras hablan de una pérdida o de algo no resuelto pues te produce una mezcla de melancolía, impotencia... pero no soy nada nostálgica porque para mí el pasado son capítulos que están ya escritos. No es que estén borrados porque cualquiera tiene episodios que no quiere tocar porque te hacen daño, porque no son agradables o lo que sea... pero el pasado forma parte de tu biografía. Pero echarlo de menos yo ni siquiera los momentos más bellos. Cuando, por ejemplo, empecé “Entre mis recuerdos”, como era una reacción ante una pérdida física de un familiar pues recuperé los mejores momentos que yo había compartido con esa persona pero sabía que la pérdida era una evidencia. Para mí girarte al pasado es perderte el presente y a mí lo que me interesa es vivir, entonces vivo el presente, con lo cual no puedo ser nostálgica. Puede dar esa impresión pero yo no me considero ni nostálgica ni melancólica por más que digan “como eres gallega...”, bueno, yo soy gallega pero no tengo morriña ni nada por el estilo.

Imagen: Javier Salas

 

Una persona que ha mantenido su vida privada tan preservada del ojo público, ¿es pudorosa al componer, temes exponerte demasiado, hay temas de los que no escribirías?

- No. Para mí hay un cierto pudor a mostrar cosas que me parecen impúdicas. En escena me desnudo mucho más allá de lo físico. Hombre, no me pongo en braguitas y sujetador, una porque nunca lo he hecho y dos porque a estas alturas sería un poco ridículo. Vamos, un poco no, un mucho. Pero si yo no tengo una parcela de mi vida propia. Si yo me desnudo cada noche, qué soy. No tendría los pies en el suelo. Yo necesito tener esa pequeña parte que no es ni siquiera por necesidad sino porque me parece impúdico. Lo que hagan otros me da igual pero yo sé lo que quiero. Yo empecé en la música subiéndome a un escenario muy pequeña y he pasado todos los procesos de necesidades del ego de que quiero que la gente me adore, que me conozca y que sepa que tengo un vestuario de no sé cuánto y un vestidor de 40m2... Ese tipo de cosas a mí, primero, no me sale y segundo, no va conmigo. Fay otros aspectos relacionados con la popularidad que a mí no se me hacen indispensables. Yo prefiero en vez de estar haciendo photocalls, estar estudiando, componiendo, desarrollando o puliendo mi trabajo. Yo no necesito una gran exposición, no la echo de menos. Todos tenemos un ego que hay que alimentar pero sobre todo hay que tenerlo bajo cuerda. A mí me gusta que me digan que soy elegantísima, guapísima, rubísima y altísima, pues sí -ríe- pero que no trabajo para ser ni elegantísima ni rubísima...

 

Pero sí has declarado que durante años tuviste pudor de mencionar la palabra amor en tus canciones. Ahora titulas un tema “¿Por qué no vuelves, amor?”

- Sí, usar la palabra amor tantas veces es como prostituír la canción pero curiosamente en este disco tengo muchas canciones que la usan. También en "Si vas al olvido"... pero no me ha dado pudor. En ese caso, la letra no es mía pero en otros casos las letras no han sido mías y se quitó la palabra amor y buscamos otra. Son a lo mejor épocas o un momento de tu vida en el que no pasa nada por decir ciertas cosas, pero sí he tenido palabras que yo he escuchado muchas veces en otros -”te quiero”- y que a mí me han producido pudor. No puedes decir “te quiero”todos los días muchas veces.

 

 

En la canción "Ella y yo", tratas tu relación con el cáncer y cantas “descubrimos tanto juntas”.¿Qué se aprende de la enfermedad?

- Para no centrarme en el tema de la enfermedad, todas las experiencias fuertes que he tenido, de esas que podrían ser en algún momento, si lo hubiera permitido, traumáticas, que no lo han sido porque no he querido o porque he luchado para que no lo fueran, siempre te dan lecciones. A través de la enfermedad, de esta relación con ella que tengo en la canción, me he dado cuenta por ejemplo, cuando digo “una rival que elegí” es un poco sorprendente, es una manera irónica de decir que genéticamente tenía esa predisposición. ¿Qué aprendes? Ella no sé que aprenderá de mí. Probablemente se sorprendió de la fortaleza. ¿Qué he aprendido yo? Pues que ante una dificultad así, ante un impacto así te das cuenta de que puedes con ello; que el dolor lo puedes camuflar, que la actividad es importante, que la música no es que te salve sino que te acompaña de una manera tan presente, tan física, que vas saliendo de ello. Aprendes que la debilidad y, sobre todo, la fragilidad es un elemento presente en la vida de todo el mundo. Lo que pasa es que yo siempre he ido como que me sobra y cuando te da ese bajón físico, te conviertes en una persona dependiente. Entonces, darme cuenta de que era dependiente fue como una lección de humildad que aprendí de manera muy clara. Ese tipo de lecciones.

 

¿Te ha cambiado la vida?¿te has vuelto más deportista, te cuidas más...?

-No. Hombre, no te puedo decir que no haya habido ningún cambio en absoluto. Acabo de decir que te das cuenta de tu fragilidad, de tu dependencia, de lo inusitado que puede ser que de repente te diagnostiquen algo, pues igual que cuando sales y te tropiezas con una persona que te cambia la vida. Te la cambia a lo mejor aparentemente pero yo no tengo otra personalidad.

 

 

 

 

En Alma hay versiones de canciones de Benjamin Biolay, Luigi Tenco, Jobim... ¿cómo vives el proceso de selección de canciones para un nuevo disco? ¿qué requisitos buscas y qué te hace rechazar una canción?

- No busco ningún requisito. Escuchas, te fasheas, te entra por la vena y no se va. Explicado muy rudamente, es como una especie de aparición. A veces descubres canciones como me pasó con la de Luigi Tenco. Yo sabía de su existencia como músico y de su corta vida y reconozco que a mí de la canción italiana hay muchas, sobre todo mujeres, que he escuchado desde niña: Mina, Iva Zannichi, Ornella Vanoni, Gianna Nannini... Más tarde no he seguido y no sé qué mujeres hay actualmente salvo la chica ésta que viene a España, Laura Pausini. Pero aquellas mujeres me impresionaban, todavía tengo muy frescas las imágenes del programa que hacía Mina en el que cantaba y esos ojos, ese porte, esa nariz y esa presencia... De repente, empecé a escuchar música popular clásica italiana y escuché “Mi sono innamorata di te” y sabía que esa canción era buena, que me había tocado. Hay canciones buenísimas que no voy a cantar nunca porque no entran en mi cuerpo. Cuando entran, hay que hacerlas, hay que cantarlas.

 

Una de las canciones es “Vuelvo a mi lugar”, alejándonos del sentido literal de la canción, ¿qué cosas te acercan a "tu" lugar y cuáles te alejan de él?

- Yo es que cuando salgo, cuando estoy de gira, no echo de menos nada. Me adapto muy bien a los lugares, me parece que es una manera de sacarle partido a tu día a día. Sino sería muy cansado. Estás aquí, mira qué bonito el techo y las columnitas..., porqué voy a echar ahora de menos mi casa, pues no. Por darle una explicación rápida a las cosas que me acercan, casi siempre tienen que ver con los sentidos: los olores, los sabores... Yo tengo bastante desarrollado el olfato y un aroma, un olor a humedad te hace pensar en tu tierra..

¿Cómo se pasa de rockera a dama de la canción y has consiguido que se perciba como una evolución natural?

- Pues porque eso es lo que hay. Yo no tengo la culpa de que pueda cantar un bolero y un rock & roll. No tengo que defenderme ya de esa especie de dicotomía, contraposición o doble personalidad... Hombre, que vas a Francia y no haces el repertorio que haces en España, pues sí, entre otras cosas porque hay 5 discos que el francés medio no conoce, que son los primeros; pero yo ni he perdido ni he aparcado ni he dejado nada. Lo que pasa es que cuando se cuestiona si eres más o menos rockera cuando haces un disco como “La Pasión” dedicado a la canción clásica, pues se hace difícil que uno que sea talibán lo comprenda pero es como el que cocina unos huevos fritos con patatas y luego se pone a elucubrar y hace espuma de mandarina con tomate, yo qué sé. Tomando ese ejemplo tan simple, esto es un poco así: haces una canción de un estilo y de repente pasa lo que me ha pasado con las dos canciones de bossanova de Jobin... si me lo dicen hace diez años yo habría dicho “¡qué va!,¿qué se me ha perdido a mí en ese estilo? Yo eso no lo voy a saber cantar”... y no es fácil. La chica de Ipanema se oye mucho pero no hay tanta gente que la interprete bien. Al principio estaba siempre batallando pero hubo un momento en el que dije pero por qué estoy dando tantas explicaciones, por qué me estoy defendiendo, soy así. Llevo no sé cuántos años de mi vida en la música y no soy un grupo, no soy AC-DC que hace el mismo tipo de rock&roll -siendo un grupo que adoro y del que me considero fan, fan, fan-; pero generalmente los solistas tenemos esa tendencia, no ya los cantantes sino los instrumentistas, vas de un lado al otro y si estás en Turquía pillas una sonoridad y quieres meter esas percusiones o esa flauta tan peculiar en tu canción y si lo metes, vas a cantar de otra manera

 

¿Qué diferencia a la Luz que se sube a los escenarios de la de andar por casa?

- Hombre, pues yo creo que la que está en el escenario siempre es más atractiva que la de andar por casa – contesta rotunda-. Pero soy la misma, yo no me llamo Mari Carmen Fernández y luego soy Luz Casal, de momento me llamo todo el rato igual, que ya es una cosa, y luego pues no sé cómo explicarlo para la gente que no vive en este mundo pero es como que los pocos ratos que estás fuera de la música todo lo que vives está enfocado a crecer, a estudiar, a perfeccionarte en la música, porque es mi vida, yo no tengo hijos que me distraen, no tengo otras vidas... Mi vida es ésta, que alimento con muchísimas cosas, intento no estar obsesionada y obcecada en una sola cosa pero al final todo converge en lo mismo... Cuando yo cierro los ojos mientras descanso en un viaje pues si tengo unas determinadas imágenes, están enfocadas en mi expresión. Ya puede ser un dibujito para ilustrar yo que sé o que tengo que colocarme mejor la boa para que luego pueda estirar los brazos... Hay esa diferencia pero creo que soy más interesante sobre el escenario y a través de la música que en el tú a tú. De momento soy mucho más expresiva, me siento mejor...

 

Luz Casal actúa el 18 de septiembre en Las Ventas junto a Álvaro Urquijo. Si pueden, no se la pierdan.

 

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