Lourdes Segade

Lourdes Segade. "La fotografía es un gran viaje interior y un viaje hacia el otro"

España. Actualidad

 

Lourdes Segade se licenció en Publicidad y RR.PP. pero tomando fotos para una revista universitaria, descubrió que su verdadera pasión era el fotoperiodismo. Gracias a este descubrimiento, podemos disfrutar de su trabajo en el Magazine de La Vanguardia, The Sunday Times Magazine, Yo Dona, The New York Times, Chicago Tribune, Herald Tribune o Le Figaro.

Hablamos con ella de su trabajo:

Lourdes, ¿qué cualidades personales crees que debe reunir un buen fotoperiodista?

- La curiosidad debería ser la primera. Sin curiosidad no se puede ser un buen contador de historias, que es lo que yo me considero y lo que creo que deberían ser todos los fotógrafos documentales. Si pierdes la curiosidad, pierdes el interés por lo que tienes delante y fracasas en el intento de explicarlo en profundidad. Después, sin duda, la honestidad. Muchas veces no es difícil detectar cuándo alguien se ha sentido incómodo consigo mismo haciendo un trabajo. La decencia y la moral, como sinónimos o componentes de la honestidad, son para mí imprescindibles cuando te enfrentas a un proyecto fotográfico. Está muy bien no tener un ego muy grande porque éste te aparta de la esencia de las historias. Hace que se te vea venir desde lejos y eso resta discreción al trabajo y puede intimidar a quien tengas delante. El ego puede impedirnos llegar al corazón, al alma de una historia por creernos más sabios, mejores, más inteligentes o MÁS lo que sea que sus protagonistas. Discreción sería otra cualidad indispensable.

De la serie Women and water in Malawi. An ill suited couple. 2008

 

¿Tiene que ejercer el fotoperiodismo una función de denuncia?

- El fotoperiodismo es una forma más de hacer periodismo: la herramienta es la imagen en vez de la palabra y el discurso no tiene por qué denunciar, aunque es una de las funciones que puede ejercer y una de las más necesarias. Mis proyectos personales, por ejemplo, intentan más bien poner sobre la mesa cuestiones que, creo, son importantes para la sociedad e historias que todo el mundo debería conocer. Suelen ser historias de personas con dificultades. No trato de denunciar nada. Trato de confrontar al lector/espectador con realidades que le incomodan; intento decir: “¡Eh, mira! Estas personas existen y tienen vidas más parecidas a la tuya de lo que podrías pensar. Son personas con las mismas emociones, inquietudes y miedos que tú”. Me gusta pensar que fotografío la Humanidad, las cualidades humanas, las cosas que nos unen, que nos hacen iguales a pesar de las diferencias.

¿Qué temas son los que más te interesan?

- Soy muy curiosa: desde el punto de vista personal, me interesa casi todo. Desde el punto de vista fotográfico ya es otra cosa. Intento disfrutar haciendo cualquier encargo, aunque haya algunos que no me aporten demasiado profesionalmente, más allá de la satisfacción de que una publicación confíe en mi forma de mirar para ilustrar sus artículos. Eso hace que siempre quiera dar lo mejor de mí, fotográficamente hablando. Pero me interesan, sobre todo, las personas; cualquier tema con un trasfondo humano. Y me interesan más aún las personas que se enfrentan a dificultades en su vida cotidiana; es de quienes más he aprendido a lo largo de mi carrera. Tengo amigos que cariñosamente me dicen que mi web parece una galería de “tullidos”, pero puedo asegurar que las personas a quienes fotografío son menos tullidas que tú y que yo en muchos aspectos.

 

 

De la serie Strengthening bonds. Motherhood and AIDS

Ángel Luis (47) discapacitado con atrofia cerebral consecuencia del SIDA, depende completamente de su madre, Angelita (85)

 

¿Eres tú quien busca los temas e historias sobre los que te apetece trabajar o la actualidad los demanda? ¿Qué margen tienes para proponer tú el tema?

- Yo, como fotógrafa freelance, tengo dos maneras básicas de funcionar: sobre encargo y con mis proyectos personales. Los encargos de revistas y diarios suelen estar más ligados a la actualidad, a cosas que interesan ahora. Mis proyectos personales son atemporales, en general.

La actualidad cambia tan rápidamente que lo que interesa hoy, mañana quizá no interese. Hay temas que los hago porque me apetece, sin vender antes la idea. Pensando que deberían ser interesantes para todo el mundo. Otros, los propongo a las revistas antes de trabajar en ellos y si no le interesan, no los hago. Éstos sí suelen tener algún punto en común con la actualidad.

El margen para proponer el tema es amplísimo (no sé si para quienes están en plantilla lo es tanto, dependerá de la empresa, supongo). La cuestión es si te lo compran o no. Por desgracia, en este país en los últimos tiempos, el criterio periodístico está bastante en entredicho, en mi opinión y el respeto por la imagen y el trabajo del fotógrafo (excepto los de moda y publicidad, que dan dinero), más en entredicho aún.

 

 

De la serie Women and water in Malawi. An ill-suited couple. 2008

Un reportaje sobre los ataques por cocodrilo sufridos por las mujeres al ir a por agua al río Shire.

 

¿Está ligada la profesión del fotoperiodista al viaje?

- Depende de lo que cada uno entienda por viaje. Si se entiende el acto de desplazarse a otro lugar para conocer un destino que no es nuestro entorno habitual, no siempre. Muchos fotógrafos empiezan a fotografiar porque les gusta viajar. Yo me desplazo poco, ya que mis historias suelen ser cercanas. Pero para mí, la fotografía siempre es un gran viaje interior y un viaje hacia el otro (muchas veces más interesante que uno turístico). Descubres paisajes humanos interesantísimos y aprendes muchas cosas sobre ti mismo, sobre cómo nos relacionamos las personas, sobre las emociones, sobre las grandezas y las miserias –propias y ajenas-. Si te planteas la fotografía así, también hay un destino al final del viaje. Lo bonito es que nunca sabes cuál va a ser; con cada trabajo te embarcas en una aventura que te lleva a lugares insospechados. Eso sí, hay que estar muy abierto.

De la serie Women and water in Malawi. An ill suited couple. 2008

 

¿Es más fácil tener acceso a un tipo de imágenes si eres un hombre y a otro si eres una mujer?

- Creo que cualquier tema es susceptible de ser fotografiado por ambos géneros. Importa mucho la sensibilidad y conozco mujeres que tienen menos que la suela de una zapatilla de esparto y hombres tremendamente sensibles. Es cierto que muchas veces se ve a la mujer como menos agresiva o menos “peligrosa” y eso le puede facilitar el acceso a ciertos entornos o situaciones. Por suerte o por desgracia, aún hay gente que piensa que la mujer es menos inteligente que el hombre. Digo por suerte porque en mi vida profesional me he encontrado en algunas situaciones a las que he tenido acceso haciéndome un poco la ingenua. En países de religión musulmana, por ejemplo, el hombre pocas veces tiene acceso a entornos femeninos, mientras que a la mujer le es más fácil fotografiar tanto a hombres como a mujeres.

 

¿Cuál es la historia que has fotografiado que más te ha impresionado?

- No puedo elegir una. El lugar que más me ha impresionado ha sido Chernobil. Nunca he vuelto a tener una sensación de sobrecogimiento igual. Pero lo que me impresiona de las historias que fotografío son, en definitiva, sus protagonistas. No dejo de admirarme, de sorprenderme, de identificarme, de proyectarme en ellos; todos y cada uno me impresionan por motivos diversos. Creo que me impresiona la capacidad de resiliencia del ser humano y esta capacidad etá presente en muchos de mis trabajos fotográficos.

 

De la serie Chernobyl. Life claims for death.

20 años después de la tragedia, Prypiat es una ciudad fantasma en memoria de las 45.000 personas que la habitaron

 

 

¿Cuáles son los límites para el retoque fotográfico en la fotografía documental?

- Los límites los marca cada uno. Y el mercado. Personalmente opino que se traspasa el límite cuando el retoque cobra más importancia que el contenido de la imagen; cuando una imagen tiene fuegos articiales que distraen del mensaje, cuando miras una foto y no reconoces la realidad en ella.

Retoco mis fotos muy poco, apenas cuatro acciones que son las que se pueden llevar a cabo en un laboratorio químico de revelado y retoque manual. Siempre al servicio del contenido, nunca de la estética. Algunas personas dicen en tono crítico, que mis fotos son muy normales. Y lo son. Lo que veo cuando fotografío son cosas normales (bueno, ¿qué es normal?, para empezar), son realidades que podrían ser la mía, con colores estándar, contrastes estándar –dependiendo de las condiciones de luz– y saturaciones estándar. Yo siempre digo una cosa sobre la fotografía documental, que es una opinión muy personal: si lo que tienes delante y fotografías te gusta tan poco que tienes que aderezarlo hasta hacerlo parecer casi irreal, quizá tengas que replantearte tu trabajo. Soy bastante purista en esto, reconozco. Me gusta pensar que más allá del tratamiento digital (al que hay quien dedica más tiempo que a documentarse sobre los temas, hacer la preproducción y fotografiarlos), la calidad de un fotógrafo reside en explicar bien la realidad que tiene delante sin demasiadas herramientas aparte de la cámara.

De la serie Nepal and Buthan. A Glimpse

 

 

 

¿Eres partidaria de acompañar las imágenes con un pie de foto o un título para completar las historias?

- Depende del uso que se vaya a dar a la foto y de cómo se haya concebido el trabajo en su conjunto. Lo que sí creo indispensable es que el fotógrafo sea capaz de escribir un buen pie de foto, que tenga toda la información relativa a lo que muestra la imagen. Volvemos a la curiosidad y a la honestidad. ¡Ah, y al rigor!, que también es imprescidible, sobre todo en los tiempos que corren, con tanta manipulación informativa como hay.

El pie de foto depende también del soporte en el que se muestren. El título está bien para saber lo que estás viendo. Quizá un título general para la historia sea suficiente y no se necesite uno para cada imagen. Lo que sí es cierto es que un archivo bien organizado y con buenos pies de foto es muy útil para que el fotógrafo pueda acceder fácilmente a las imágenes y las historias que hay tras ellas. Dentro de diez años, si busco una imagen en mi archivo, sé que podré identificar a las personas que aparecen en ella y saber cuál era su situación.

 

¿Afectan las redes sociales a tu profesión?

- Algo muy positivo de las redes sociales es que mi trabajo, mis ideas, mi forma de ver el mundo están al alcance de mucha gente que no forma parte de la comunidad fotográfica. Eso es muy importante para mí. El mundillo fotográfico es muy endogámico y al final te sorprendes descubriendo que los más interesados en tu trabajo son otros fotógrafos. Las opiniones de los colegas me sirven para crecer profesionalmente, pero me interesan poco desde el punto de vista de mi objetivo como profesional, que es acercar al público las historias que fotografío.

 

Lourdes lleva seis años trabajando en un proyecto que explora la vida de los niños con acondroplasia. Se puede acceder a The Long Way Up en este link.

 

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