Lore

Lore. Las otras víctimas

Actualidad

 

No suelo recibir con gran entusiasmo propuestas para ver una película más sobre la Segunda Guerra Mundial. Quizá por eso, quien me sugirió ver Lore, tenía preparado el trailer para que antes de que me atreviera a rechistar, la belleza de las imágenes de esta cinta dirigida por Cate Shortland, me convenciese a darle una oportunidad.

 

 

Trailer de Lore

 

Ahora escribo este texto intentando contener un borbotón de halagos para presentar una obra tan alejada de cualquiera de las demás que ya hemos visto sobre el tema.

La perspectiva de su planteamiento ya nos sitúa en un lugar completamente distinto: ¿cómo vivieron el fin de la guerra los hijos de los dirigentes nazis?, ¿cómo niños que han sido adoctrinados desde su nacimiento para adorar a Hitler como si de un ser sobrehumano se tratase, pueden entender que de la noche a la mañana su héroe se desenmascare como un ser deplorable y ellos, que estaban en lo correcto, sean los que ahora tienen que huir y esconderse?, ¿cómo deshacerse de prejuicios hasta entonces incuestionables antes de volver a mirar a los judíos?.

Los protagonistas de Lore encabezados por la fascinante Saskia Rosendahl.

 

La lista de virtudes, más allá de la convincente actuación de sus jóvenes protagonistas, viene precedida por la poética sutileza de cada uno de sus fotogramas y la capacidad de Adam Arkapaw para hallar la belleza mediante el dominio de la luz y la composición, lejos de escenografías espectaculares.

 

Si sois de esos que cuando ve una película que le gusta, corre a buscar información sobre ella cuando ésta acaba, aún queda una sorpresa para entonces: descubrir que su artífice no tiene sangre alemana sino australiana y una curiosa conexión para sumergirse en esta aventura: la familia de su marido, judíos alemanes que emigraron a Sudáfrica, formaron parte de la sociedad del Apartheid después de haber sido víctimas de la discriminación. Nada como esta paradoja para entender aquella cita de Jean-Yves Ollivier: "Me di cuenta de que el prójimo era yo en otras circunstancias".

Fotograma de la película Cate Shortland

 

Cate Shortland cuenta que su mayor miedo al adaptar la novela The Dark Room, de Rachel Seiffert, era que se malinterpretase el tratar este tema desde el punto de vista de los hijos de los nazis pero, al mismo tiempo, también ella se planteaba si de haber vivido en esa situación se habría puesto del lado de los perseguidos o habría intentado ponerse a salvo, como hizo la mayoría.

 

Shortland intentaba figurarse cómo los descendientes de los perpetradores habrán intentado entender cómo sus seres más cercanos fueron capaces de cometer tales crímenes... Durante el proceso de documentación, Cate entrevistó a los hijos de algunos de estos dirigentes y muchos coincidían en que nunca le preguntaron a su padre acerca de ese tema...

 

Una gran película que nos hace reflexionar, ponernos en lugares incómodos y hacernos muchas preguntas sin darnos respuestas hechas... Vayan al cine a verla.

 

 

También te gustará:

Copyright © All Rights Reserved