Era Taisho

Cuando las japonesas descubrieron los felices años 20

Era Taisho (1912-1926)

 

Tokio, años 20, un cartel de Katoka proclamaba:"Mi filosofía es ésta: Hoy es hoy. Mañana es mañana. Quiero dejarme llevar completamente por lo que estoy sintiendo en el preciso instante en que lo siento”.

 

Los felices años 20 habían llegado a Japón de la mano de las urbanitas japonesas más modernas (moga) que, ante la desaprobación de sus conservadores padres, empezaron a vestirse y maquillarse como las occidentales, a peinarse con una onda, a acudir a los cafés y a fumar, siguiendo el ejemplo de sus ídolos cinematográficos.

 

 

Mt Fuji and the Cherry Blossoms on Asuka Hill, Jokata Kaiseki, 1929

 

 

 

La destrucción de casi todas las construcciones antiguas de Tokio durante el terremoto de 1923, originó la creación de una nueva ciudad y un sentimiento de modernidad fue surgiendo al ritmo que se alzaban las nuevas edificaciones. La idea de un nuevo comienzo fue potenciada por el momento de auge económico y en el diseño del nuevo Tokio no faltaron los distritos comerciales y la creación de grandes almacenes.

 

Japón empezó a importar las ideas occidentales (la democracia, el socialismo, la lucha por la igualdad de géneros), como ya lo había hecho con los avances tecnológicos y el jazz. Las diferencias entre el Japón urbano y el rural, aún sumido en el pasado, no dejaban de aumentar.

 

 

Las moga eran una minoría que convivía con las japonesas que seguían preservando las tradiciones

 

 

Moga era la abreviatura para modan gaaru o chica moderna y, pese a no ser muy numerosas, su aspecto les daba una gran visibilidad por sus peinados, por haber cortado la falda hasta las rodillas, por el cambio en sus costumbres: iban a cafés, a salones de baile, en una época en la que bailar agarrada a un hombre era tabú en Japón; demostraban su afecto en público, practicaban deportes, eran más consumistas, más individualistas, más seguras de sí mismas, defendían la igualdad entre sexos, no hacían caso a la opinión de los demás…

 

Las revistas jugaron un importante papel, primero en dar a conocer la vida de las estrellas de cine, y, más tarde, en la defensa de estas mujeres que adoptaron la moda occidental frente a aquellos que las criticaban por no entender que una mujer quisiera cortar su cabello (esencia de su belleza) o por asociarlas con una moral más relajada.

 

 

 

La nueva moda no solo supuso una revolución en las calles de las grandes ciudades, por primera vez, las japonesas vestían trajes de

baño que dejaban al descubierto piernas y brazos y el bronceado era signo de practicar deportes al aire libre en lugar de de trabajar en el campo

 

 

 

 

 

No todas las moga seguían la moda occidental persiguiendo parecerse lo más posible a su ídolo de la pantalla, también existían estudiantes que consideraban que esta forma de vestir simplemente era más cómoda y necesitaba menos dedicación, con lo cual la elegían como una forma de libertad.

 

La capacidad para atraer miradas de las moga no tardó en convertirlas en icono en los carteles publicitarios y las postales para felicitar el inicio de un nuevo año. Las moga no ofrecían una imagen feliz sino la de una mujer retadora, sofisticada y acostumbrada al lujo.

 

 

 

Anuncios publicados en la revista Shukan Asahi en 1922 y 1933

 

 

 

Esta imagen, también les procuró las críticas de los intelectuales por centrar su energía en el aspecto físico y el consumismo en lugar de defender de forma más activa los derechos de las mujeres. Según esta postura, las moga simplificaban el área de control femenino reduciéndola a la toma de decisiones durante la compra. Pero es innegable que se atrevieron a romper con unas tradiciones que habían pervivido durante siglos y que quizás, en lugar de pedir ese cambio, en muchos aspectos, directamente lo adoptaron.

 

Antes de la IIGM empezó a crecer el sentimiento nacionalista en Japón y, tanto el gobierno como las marcas comerciales, intentaron frenar la influencia occidental volviendo a la estética tradicional.

 

 

 

Pocas de las pinturas de este período sobrevivieron a la destrucción de las ciudades japonesas durante la IIGM.

Imagen: obra de Kasho Takabatake

 

 

Tras la IIGM el avance de las ideas y derechos de las mujeres fue imparable en Japón y los cambios políticos se sucedieron tan rápido en parte gracias a la preparación que propició la Era Taisho previa a la guerra.

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