Impedimenta

 

La impedimenta -en palabras de Enrique Redel- era “la mochila que llevaban los romanos a la batalla. Les hacía avanzar más lentamente y les doblaba la espalda, pero todo lo que contenía era estrictamente necesario”.

 

Hace casi 10 años Enrique Redel (que responde a esta entrevista) y la escritora y traductora Pilar Adón fundaban la Editorial Impedimenta con el propósito de crear una librería de imprescindibles. En este tiempo, la familia ha crecido y ya son cinco los que se encargan de las labores de edición, traducción y diseño. Enrique nos cuenta que el secreto para mantenerse ha sido seguir reinventándose cada temporada. Quizá por ello recientemente nos volvían a dar una alegría con una nueva y muy cuidada colección dedicada -primera pero no exclusivamente- al público infantil: La pequeña Impedimenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Libros publicados por Impedimenta

 

 

En la declaración de intenciones de la editorial, está el "recuperar y redescubrir obras literarias esenciales". Sé que entre las obras que habéis publicado, sientes una especial debilidad por Los Políglotas, de William Gerhardie y Los solteros, de Muriel Spark, pero, si no existiese ningún límite, ¿qué libro soñarías publicar?

- Hay muchos libros que a mí me han fascinado desde siempre. Somos editores porque antes somos lectores casi compulsivos de libros que nos han marcado. Yo, si pudiera publicar a James Joyce, a Thomas Mann o a Martin Amis, sería un hombre feliz. Hay muchos mitos literarios que a mí me gustaría recuperar y también autores actuales que poco a poco han ido entrando en el catálogo de Impedimenta, como T.C. Boyle, Iris Murdoch, John Fowles o Georges Perec; y que nos han ido dando la identidad que tenemos en este momento. Al principio publicábamos más libros clásicos, ahora publicamos más libros de autores más cercanos a nosotros.

 

¿Qué ha motivado ese cambio?

- Básicamente nuestra sensibilidad como editores. Al final editamos lo que a nosotros nos interesa. Al principio teníamos mucho interés por descubrir las raíces, ahora estamos más centrados en descubrir quiénes somos actualmente y quiénes son las voces que nos están explicando en estos momentos. Es casi como intentar explicarnos a nosotros como lectores una vez que hemos puesto las bases. Con autores como Mircea Cărtărescu o Eduardo Berti estamos más cerca de la realidad, de conocer qué es lo que nos está pasando más que de indagar qué nos ha pasado.

 

¿Puede estar relacionado con el hecho de que ahora recibáis más propuestas?

- Eso también. Al principio, en una editorial “menos hecha”, los autores actuales te tienen menos localizado. Conforme vas creando un poco de marca editorial los escritores y agentes te van poniendo en el mapa y piensan que puede ser interesante publicar en tu editorial pero, sobre todo, es porque nosotros tenemos el ojo puesto en nuevas propuestas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enrique Redel. Fotografía: Elena del Rivero

 

 

Hablas de la marca editorial, ¿cómo definirías la de Impedimenta?

- Lo primero que intentamos transmitir es una idea de seleccción. Todas las obras que publicamos pasan por una selección muy estricta por los editores. No hay ningún libro que saquemos porque creamos que es pertinente, que está de moda o que puede funcionar comercialmente... Todos son libros que a nosotros nos encantan y nos parecen recomendables. Por otro lado, el proyecto estético: cada libro es único en cuanto a su plasmación, son libros muy cuidados por respeto al autor, al traductor, al librero y al lector.

 

Dentro del proceso de edición, ¿cuál es tu parte favorita y la que no te queda más remedio que hacer?

- La que más me gusta es el momento de descubrir el libro, es una especie de flechazo, de enamoramiento súbito. También cuando llegan los ejemplares a la editorial y veo que han quedado contundentes y merecen la pena.

Lo que menos me gusta es el intentar pelear por que el libro se abra paso entre el torrente de novedades que inundan las librerías. Hay tal cantidad de libros que a veces es frustrante ver que por sí mismos no pueden abrirse paso, tienes que estar tú pico y pala para llamar la atención sobre su existencia. Es un proceso que a mí me produce una gran ansiedad porque los libros realmente merecen la pena pero hay tanto ruido que es muy complicado

 

¿Cómo seduces al público para que comience a leer a un autor completamente desconocido en España?

- Por el propio concepto de marca. Si Impedimenta, que cuenta en su catálogo con autores como Penelope Fitzgerald o John Fowles o cantidad de autores interesantes, incluye un autor nuevo desconocido, ese catálogo arropa la nueva propuesta. Además, de por la recomendación sincera que hacemos: tenemos una newsletter en la que le decimos a cerca de 12.000 personas "este libro es recomendable por tales razones" y este convencimiento por nuestra parte de que el libro es bueno redunda en el beneficio del libro. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Parte de la colección de Impedimenta. Entre ellos, La Librería, de Penélope Fitzgerald, que Isabel Coixet va a adaptar como película

 

 

Quizá 10 años no sean mucho tiempo pero parece que en el panorama editorial ha habido una evolución muy notable, ¿cómo habéis vivido las transformaciones?

- Yo creo que han ocurrido 3 cosas que nos obligan a hacer las cosas mejor:

El relevo editorial: las grandes editoriales se han transformado. Muchas de ellas han sido absorbidas por grandes conglomerados. Las editoriales independientes también se han transformado, por ejemplo Acantilado con la muerte de Jaume Vallcorba, Tusquets se ha adherido a Planeta, Anagrama ha pasado a manos de Feltrinelli y progresivamente todas ellas tendrán que adaptarse a su nuevo entorno.

El cambio de los lectores: antes había un “lector de aluvión”, que leía los libros que le caían en las manos por tener una alternativa de ocio. Ahora esa alternativa son los móviles, las series, las redes sociales... y el lector es mucho más exigente.

La profesionalización brutal de las editoriales independientes. Los libros que hacíamos hace 10 años son mucho peores que los que hacemos ahora. Ahora hay una competencia sana muy fuerte entre las editoriales pequeñas que cada vez hacemos las cosas mejor, entre otras cosas, para estar al nivel.

Estamos en un momento de cambio y de mucha efervescencia.

 

Sabemos de hitos de la editorial: los libros que han alcanzado grandes ventas y han ampliado vuestro público -Botchan, La hija de Robert Poste, La librería o Soy un gato-, el hecho de incluir a Mircea Cărtărescu en vuestro catálogo o el inicio de la colección El Chico Amarillo dedicada a la novela gráfica pero, ¿cuál ha sido la mayor dificultad a la que te has enfrentado como editor?

- Mantenernos. Nuestros inicios fueron razonablemente sencillos. Eso no pasa habitualmente pero no nos costó mucho establecernos como una alternativa interesante en el mercado, entramos muy fuerte en las librerías, empezamos a crecer rápido, yo venía de un proyecto editorial -Funambulista- gracias al cual ya me conocían... Durante los dos primeros años hubo una especie de romance con los medios, las librerías y los lectores pero tras esa fase de acercamiento, tienes que saber crecer de forma razonable. Eso es lo más complicado porque tienes tentaciones “voy a sacar tal libro y voy a pegar el bombazo” pero es preferible hacer las cosas lentamente y de manera segura. Después de que tú llegues, viene mucha gente detrás y surge su romance con los medios, con las librerías... y tú tienes que redefinirte cada año y casi cada temporada tienes que hacer algo nuevo. Eso es lo más difícil: coger una velocidad de crucero.

 

 

 

Enrique Redel. "Estamos centrados en descubrir quiénes somos actualmente y quiénes son las voces que nos están explicando"

España, Actualidad

Cada libro de la colección La Pequeña Impedimenta tiene su versión en castellano y catalán

 

 

¿Por qué La Pequeña Impedimenta?

- No teníamos prevista de manera estratégica una línea infantil pero ocurrió que yo en varias visitas que hacía a ferias veía libros para niños que me encantaban y me enamoraba de esos libros porque se dirigían al niño que era yo, al pequeño niño que hay dentro de cada uno de nosotros. Eran libros estéticamente muy bonitos, graciosos, ingeniosos, interesantes... Empezamos a contratar títulos y antes de que nos diéramos cuenta, ya teníamos tres. Ahora estamos añadiendo dos o tres títulos al año para ir haciendo crecer la colección.

 

Al hilo de todo lo dicho en esta entrevista respecto a la intención de Impedimenta de crear libros imprescindibles y bellos, no me acuerdo dónde pero sé que un día, en alguna parte, escuché a Enrique Redel -editor de Impedimenta- decir que a él le gustaba el libro como objeto. A mí también.

 

Tener El pequeño jardinero y El viaje entre las manos no ha hecho más que confirmarme este gusto que compartimos: las historias, las maravillosas ilustraciones, el papel, la encuadernación en media tela, el barnizado uv de la portada... Todo ese amor por los detalles que los convierten en libros para que nos acompañen desde nuestra infancia hasta la de nuestros nietos - si es que tus padres te dejan sacarlos de casa-.

No os robo más tiempo, dejad que mañana os cuente el resto...

 

 

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